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Enemigo a la vista: las escaleras del cole

Si hay algo que pone nerviosos a madres y padres con superpoderes es lo que ocurre cuando nuestros peques no están con nosotros. Sí, también en el cole. Aunque sepamos que están fenomenal, que todo el personal está cualificado para ocuparse de ellos, no podemos evitarlo. La preocupación va en nuestra naturaleza. Y cuanto más pequeños son nuestros hijos e hijas, peor lo llevamos.

Cuando comienzan el cole, en torno a los 3 años, suelen estar en la planta baja del edificio o en unidades anexas separadas. Su entorno está más controlado y, por extensión, nosotros más tranquilos. Pero, ¿qué pasa cuando crecen un poco? Alguna cosas empiezan a cambiar. Ya no van al patio en el rincón más protegido, sino que se mezclan con los niños mayores. Y se enfrentan por vez primera a las escaleras del cole.

El crecimiento y las mezclas

Ay, qué tranquilitos estábamos mientras nuestros peques estaban en su “entorno controlado”. Sin peligros acechando, sin mayores por doquier… Porque, seamos francos, solo pensar en decenas de niños, que en nuestra mente son como gigantes, alrededor de los nuestros nos pone las pulsaciones a mil. ¡Que ellos no se preocupan por nada! Y, claro, salen corriendo con esas mochilas más grandes que ellos mismos y, sin darse cuenta, se llevan por delante lo que sea. Y mentalmente vemos a nuestros hijos como a los enanitos de Gulliver. Fatiguita nos entra. Y, entonces, nos acordamos de… las escaleras.

Las escaleras del cole

Casi todos los coles tienen escaleras. Raro es encontrar uno en una sola planta. Por ellas suben y bajan casi todos los alumnos, repletos de energía y con ganas de reír antes -o después- de la seriedad de las clases. Bromean, saltan, se tocan, echan carreras… como los niños y niñas que son. Pero a los padres y madres todo eso nos parece como enfrentarse a la jungla. Pues bien:

¡Tranquilos!

Los maestros y maestras lo tienen todo pensado. ¿Para qué creéis que están las filas por grupo? Cada uno tiene su momento para entrar y salir y, aunque coincidan, siempre van en fila, nunca en tropel. Además, hacen mucho hincapié en que vayan de forma ordenada, sin empujones, y respetando a los demás compañeros.

Además, los más pequeños no suelen coincidir en salidas y entradas con los mayores. Primero pasan los más pequeños después los siguientes y así hasta terminar con todos los alumnos y alumnas. ¡Casi como una coreografía!

Los maestros y maestras le ponen mucha atención a que suban y bajen despacio, para evitar accidentes. Pero, si llegara a ocurrir, seguro que ellos también conocen el truco de padres y madres. Parecen superpoderes… ¡pero es Arnidol!

2017-10-06T11:52:17+00:00 Tags: , , , |
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