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Ventajas de crecer con mascotas

La relación entre niños y mascotas es muy especial además de beneficiosa. Aunque, sin duda, adoptar una mascota es una decisión que hay que sopesar con cuidado. Es indudable que la llegada de un nuevo miembro a la familia -sea humano o animal- cambiará el equilibrio de la familia y requerirá de un tiempo de adaptación para todos. Pero, sin duda, se verá recompensada con un montón de ventajas para todos. Te contamos algunas de ellas.

La amistad

Una mascota será un buen amigo para tu hijo o hija. Un amigo muy fiel, además, el crecer juntos une. 😉

Puede que no sea trate de una relación fácil desde el principio. Y es que las mascotas no hablan, así que tu hijo o hija tendrá que aprender a interpretar sus reacciones.  Es posible que le lleve un tiempo conseguirlo. Así que, hasta que lo haga, tendrá que entrenar a tope su superpoder de la paciencia.

Valores

Con la llegada de una mascota a casa, tu peque también trabajará sus valores. Ejercitará la empatía cada vez que tenga que ponerse en su lugar cuando no le apetezca hacer algo, como sacarla a pasear si se trata de un perro o limpiarle la arena si es un gato. Aprenderá a respetar a los animales y asumirá responsabilidades con respecto al animal.

Con respecto a la responsabilidad, es interesante tener en cuenta la edad del niño o niña a la hora de exigirlas. Nadie lo conoce como tú, así que nadie mejor que tú sabrá de qué puede encargarse.

Actividad física

Tener una mascota puede incrementar la actividad física de tu peque sin que se de cuenta – aunque, obviamente, dependerá del tipo de animal. Jugar en casa o salir a pasear con ella serán planazos con los que moverse mientras afianzan su relación.

La elección del animal

Llegados a este punto, si ya estás convencido o convencida de adoptar una mascota, ha llegado la hora de ponerse serios.

Lo primero que hay que recordar es la enorme responsabilidad que conlleva tener un animal en casa. Una cosa de la que no nos acordamos, hasta que llega, es de las vacaciones. Tendréis que buscar una opción que os permita llevarlo con nosotros o tener un plan B. En la actualidad, también puedes encontrar residencias que ocuparán de él en vuestra ausencia.

También hay que tener claros los cuidados que necesitará y el grado de implicación que podremos tener. No es lo mismo un perro que una tortuga, por poner un ejemplo. Haz un ejercicio de reflexión profunda y sé sincero o sincera en cuanto a ello.

Y, por supuesto, ponerlo todos juntos en común. Si tu peque se moría de ganas por tener un perro y te presentas con un gato puede que su cara no sea la de ilusión que esperabas.

¿Os habéis decidido ya a ampliar la familia con una mascota? Cuéntanos cómo vivisteis el proceso. 🙂

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