• Ayúdale en sus primeros pasos

Cuando un bebé empieza a andar deja atrás una etapa y empieza otra. Deja de ser un bebé para convertirse en un niño. Es posible que comience con el gateo y de repente, un día, arranque a andar. Desde ese momento, ya no habrá quien lo pare.

Si tu bebé no hace más que intentar levantarse una vez tras otra, prepárate: los primeros pasos están a punto de llegar. Es una etapa en la que necesitará de tu ayuda para sentirse seguro, pero que debe afrontar él solito. No te preocupes en exceso. Se caerá muchas veces, pero es la evolución necesaria para aprender a caminar. Si vosotros estáis cerca, se sentirá más seguro, pero tiene que caerse para aprender a dominar el equilibrio. Como todo, pasito a pasito. Sé previsora y lleva un Arnidol Gel Stick siempre en el bolso para aliviar sus pequeños golpes. Recuerda que está compuesto por dos ingredientes naturales, árnica y harpagofito, que calman, suavizan la piel y proporcionan una sensación de bienestar.

De todos modos, no le quites el ojo de encima, en casa y en el parque. Sus movimientos son imprevisibles.

Paso a paso

A partir de los 9 meses, más o menos, verás que tu bebé empezará a desplazarse, si no lo hacía ya antes. Puede ser que gatee a cuatro patas, que se arrastre como un soldado, que vaya hacia atrás o incluso que avance sentado. Cada niño es un mundo, no te preocupes si el tuyo no gatea de la manera más típica.

El caso es que hacia esta edad aprenderá a desplazarse y cada vez tendrá más interés en ponerse de pie. Cualquier silla, mueble o pared que encuentre se convertirá en un apoyo para ir hacia arriba. Su perspectiva habrá cambiado. A todos nos gusta ver el mundo desde las alturas. A él también.

El bebé aprende gradualmente. Te sorprenderá lo rápido que van sus progresos. De repente un día verás que se sienta solo (suele suceder entre los 6 y los 8 meses), otro día gateará (acostumbra a ser entre los 8 y los 10) y finalmente logrará dar sus primeros pasos (entre los 9 y los 18). Pero sobre todo, ten presente que cada niño tiene su propio ritmo. ¡No compares unos con otros!

Algunos consejos prácticos

Si no lo habéis hecho ya, un primer consejo que debéis seguir es forrar las esquinas de las mesas y algunos muebles, tapar enchufes y retirar objetos que puedas considerar peligrosos. No esperes a mañana. En un momento de despiste, el peque puede meter los dedos en algún lugar peligroso como un enchufe.

Bajar al parque infantil es nuestro segundo consejo. Algunos expertos en psicomotricidad lo recomiendan por ser un espacio que estimula al niño hasta sus primeros pasos. Es una estructura sólida donde no puede hacerse daño, tiene libertad de movimiento y elementos seguros donde agarrarse y aprender a ponerse de pie. Es posible que aprenda a andar en el mismo parque, yendo de un lado a otro, aunque conviene no abusar de él, ya que es un espacio limitado. ¡Tu pequeño necesita mucho más para descubrir el mundo que lo rodea! Déjalo que curiosee e investigue también fuera del parque.

Por otro lado, la mayoría de especialistas desaconsejan los andadores porque aseguran que puede retrasar su desarrollo motor. En el tacatá, el niño no aprende a sostener su propio peso ni a ejercitar el equilibrio. Con el andador, se saltará etapas muy necesarias. Si tienes uno por casa, úsalo más bien como un entretenimiento espontáneo.

Y, por último, el mejor consejo de todos: disfruta al máximo de esta etapa llena de emoción para ti y para él, y recuerda… será única e irrepetible. ¡Ah, y no olvides llevar siempre encima tu barrita Arnidol gel stick!

 

 

 

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