• Cómo deberían ser sus primeros zapatos

¿Con plantillas o sin? ¿Rígidos o flexibles? Te contamos las claves para escogerlos.

El momento en el que tu pequeño da sus primeros pasos es muy especial. Para ti porque ves como está aprendiendo a caminar por sí mismo, pero sobre todo para él, que se lanza y se demuestra a sí mismo y al mundo entero que va a por todas. Para hacerlo de la mejor manera posible, debe ir bien equipado. Los expertos aseguran que el zapato del niño que empieza a andar no debería llevar una plantilla anatómica. Para escoger el más adecuado, te contamos algunos puntos importantes:

  1. Escoge unos zapatos flexibles para sus primeros pasos. No es el zapato el que forma el pie. Son los músculos tendones y ligamentos de la planta los responsables y el zapato no debe impedirlo. En la tienda, puedes comprobarlo intentando doblar la parte delantera. Si se dobla fácilmente, son adecuados.
  1. De hecho, para los niños de alrededor de un año, los zapatos deberían ser algo parecido a un guante. Deben ser zapatos que se adapten a las irregularidades del terreno. El niño debe ser capaz de percibir las diferentes sensaciones de andar por diferentes tipos de suelos: lisos, rugosos, … De esta manera, cada vez que ande irá reforzando su musculatura y articulaciones.
  1. En cuanto a la talla: pruébaselos con los calcetines puestos y asegúrate de que quede un espacio de entre 0,5 y 1,5 centímetros entre su dedo más largo y el zapato. ¡Los pies de los bebés crecen muy rápido!
  1. La piel es el mejor material, el más flexible y el que permite una mejor transpiración.
  1. Y, por último, si el método de cierre o abrochado es sobre el empeine o la lengüeta, mejor. El pie estaré bien sujeto, aunque tendrá movilidad. Para las primeras edades, el velcro es una buena opción (mejor que los cordones) ya que él mismo aprenderá antes a ponerse y quitarse los zapatos solo.

Antiguamente, se tendía a hacer zapatos muy rígidos con plantillas anatómicas que tenían que ayudar a “formar el pie del niño”. ¡Error! Desde su nacimiento, el bebé usa su cuerpo para explorar el mundo que le rodea. Al empezar a caminar, debe seguir el mismo curso. Sus pies juegan un papel clave en su desarrollo y con zapatos demasiado rígidos se les resta una sensibilidad que resulta clave en su crecimiento.

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