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  • El corte de digestión, la dos horas más largas del verano

Verano, horas de piscina o playa y la sombra del corte de digestión planeando por ahí. Mucho se habla sobre él. Se discute sobre si es necesario esperar una hora y media, dos horas o tres antes de volverse a bañar. Y los pequeños exploradores, ávidos de remojo, se desesperan. ¿Qué hay de verdad en estas historias?

Corte de digestión

La creencia popular afirma que, si te metes en el agua nada más terminar de comer, el proceso de digestión se paraliza. De ahí la prohibición de bañarse. Pero, ¿es esto posible?, ¿se puede ver un proceso como la digestión afectado por la inmersión en el agua? Marían García, Dra. en Farmacia al frente de la web Boticaria García, lo explicaba -con mucha gracia- en este vídeo el verano pasado.

Confusión de términos

Lo que conocemos como “corte de digestión”, según afirma, no existe. Lo que sí existe es algo bastante más serio llamado “hidrocución”. Y en ella no interviene la digestión.

La hidrocución, según explican en este artículo, es un shock térmico que se produce cuando hay gran diferencia de temperatura entre la corporal y la del agua. Sería algo así como un “choque por contraste”. Es decir, si has estado al sol y el agua en la que vas a bañarte está muy fria, ten precaución. Te puede dar un síncope.

Cómo evitar la hidrocución

Si en algo tenían la razón las abuelas era en la necesidad de introducirse en el agua poco a poco. La recomendación es mojar las muñecas, la nuca y entrar con cautela para acostumbrar el cuerpo a la temperatura del agua.

Por último, parece que sí es importante esperar para bañarse tras una comida muy copiosa. No por el “corte de digestión” sino porque la mayor parte del oxígeno estará concentrado en el estómago para hacer la digestión. Por eso no se recomienda hacer ningún esfuerzo físico.

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