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  • Cómo es la generosidad en la infancia

  • Te contamos cuáles son las claves para acompañar a tu hijo o hija en su camino hacia la generosidad

Es bastante probable que hayas escuchado aquello de “compartir es vivir”. Los peques vienen con la cantinela del último curso de la escuela infantil o los primeros del colegio. A los adultos, que parece preocuparles más la generosidad de los niños y niñas que la suya propia, se les va la boca en recordarlo de forma continua.

La generosidad es un valor muy asociado a la solidaridad y al altruismo . Sin ella, ninguno de los otros dos podría darse. Es la capacidad de una persona para ser útil y dadivosa. Las personas generosas son nobles, desprendidas y saben compartir. ¿Quieres fomentar la generosidad en tus hijos o hijas? Te contamos algunos trucos para conseguirlo.

¿Son generosos los niños?

Como decíamos al principio, los cuidadores, educadores, madres y padres les recuerdan a los niños de manera reiterada que tienen que compartir. Esto es algo que se puede observar en cualquier parque. Ponte en situación: tu peque baja al parque con un montón de juguetes y otro quiere jugar con ellos. Puede que lo primero que le digas sea “préstaselo, tienes que compartir”. ¿En realidad es necesario  obligar a los niños a hacerlo?

Piensa en ti. Imagina que estás en un restaurante, dejas tu teléfono sobre la mesa y llega otra persona y se pone a usarlo sin pedírtelo. Te sentaría mal, ¿verdad? Así es como se sienten los peques cuando les obligan a compartir. Para un niño o niña los juguetes son sus más preciadas posesiones.

A partir de los 3 años los peques empiezan a entender que sus cosas no son extensiones de ellos mismos. Entonces es más fácil que comiencen a compartir.

Animar a compartir, no obligar a hacerlo

Nos ha pasado a todos, cuando nos obligan a hacer algo, llega un momento en que le coges manía… y no quieres hacerlo más. Así que lo mejor es que le animes. Si no se te ocurre cómo hacerlo, te dejamos algunas ideas.

La fuerza del ejemplo es mayor que la de la palabra, así que si quieres que tu hijo o hija sea generoso, comienza por serlo tú. Prueba a compartir tus cosas y dejarle que disfrute de ellas, dentro de las limitaciones que impondrá su edad.

Enséñale a diferenciar entre lo que es de todos y lo que es propio. La tele, o la consola, son de todos y como son de todos han de compartirlas, pautar los tiempos y ponerse de acuerdo para usarlo. Pero cuando se trate de una cosa propia, será él o ella quien decide quién lo usa.

Y hablando de pactar, jugar en familia es una buenísima oportunidad para desarrollar la generosidad. ¿Por qué? Cuando se juega hay que llegar a acuerdos, esperar, ceder… así que es una estupenda herramienta para enseñar a compartir.

Si tu peque se frustra, se enfada o se siente triste cuando comparte, acompaña ese sentimiento. Escúchale y trata de comprenderle para que él o ella misma puedan entenderse. Así no se generarán sentimientos negativos con respecto a la generosidad.

¿Te has encontrado en la obligación de que tu hijo compartiera alguna vez? ¿Cómo lo solucionaste?

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