• Golpes en la cabeza en la etapa infantil, por Jesús Garrido

De todos los traumatismos que puede sufrir un niño los que más suelen preocupar a los padres son los golpes en la cabeza. El motivo es sencillo: en la cabeza está uno de los órganos vitales del cuerpo, el cerebro.

Pero por ese mismo motivo es también una de las zonas mejor protegidas. Es la única parte del cuerpo totalmente recubierta de hueso.

Golpes en la cabeza en el bebé que aún tiene las fontanelas abiertas

En contra de lo que piensa la mayoría, los golpes en la cabeza suelen ser menos graves en los niños cuanto menor es su edad. Especialmente mientras las fontanelas siguen abiertas y los huesos no están aún totalmente cerrados. Porque mientras sea así el cráneo es más elástico, tanto para amortiguar el golpe, como para poder dilatarse si hay un aumento de presión en su interior.

Otro motivo por el que los golpes en la cabeza de los bebés suelen ser menos graves es que suelen producirse con menor fuerza, ya que el bebé tiene menos movilidad cuanto menor es.

Conviene que tengas especial cuidado durante esta etapa con las caídas desde altura. Las más frecuentes son desde del cambiador, la cama de los padres, el sofá y del carrito por estar sin la sujeción cerrada. En la gran mayoría de los casos es por un descuido del cuidador.

¿Qué debemos hacer cuando un niño sufre un golpe en la cabeza?

Lo primero es conservar la calma. En normal que nos sintamos preocupados. Pero actuar sin pensar no va a ayudar a tu hijo. Te aclaro los pasos que te recomiendo que realices:

1º ¿Está consciente o inconsciente?

Si tras una caída en la que se ha golpeado la cabeza un niño está inconsciente deberías llamar a Emergencias, porque el golpe puede ser grave y necesitará ser trasladado a un hospital de forma adecuada para que se le valore.

2º Si está inconsciente lo siguiente importante es comprobar si respira

Si no respira puede necesitar maniobras de reanimación cardiopulmonar. No me extiendo en esto, porque no es el tema del artículo. En caso de que esté inconsciente, pero respire, la clave es no moverlo si el niño está en un lugar en el que no corre peligro, ya que una caída que haya causado pérdida de conocimiento puede haber dañado el cuello y un mal movimiento podría empeorarlo.

3º Otros casos en los que es necesario que se le valore en urgencias

Hemos empezado por la situación más grave, pero por suerte en la mayoría de los golpes en la cabeza que afectan a niños estos no pierden la conciencia.

Si está consciente, deberemos llevar al niño a urgencias si presenta una herida que abre la piel, vómitos persistentes tras el golpe o si hay alguna alteración llamativa de sus capacidades:

  • Pérdida de equilibrio
  • Incapacidad para moverse con normalidad
  • Desviaciones de la vista
  • En los mayores, cualquier cosa rara que el niño refiera

Si el niño presenta un dolor muy intenso y persistente con cualquier mínimo movimiento debemos sospechar una fractura de algún hueso importante o una lesión del cuello y lo mejor es que avisemos al servicio de Emergencias para que el traslado lo hagan ellos de forma segura.

4º Cuando no hay nada de lo anterior: Los golpes en la cabeza más habituales

Por suerte la mayoría están en esta categoría. Sé por experiencia que no hay padres novatos que golpeándose su hijo en la cabeza no acudan a urgencias “por si acaso”. Todos los pediatras hemos atendido cientos de estos casos. Padres que llegan agobiados por si el golpe puede ocultar una lesión grave y pidiendo que se haga al niño todo tipo de pruebas. Especialmente radiografías.

Os aclaro que una radiografía no sirve para casi nada en un golpe en la cabeza. Supone exponer al niño a radiación y no nos dice cómo actuar con él. En los casos graves lo que está indicado hacer es un escáner. Una radiografía simple sólo muestra fracturas. Y aunque la hubiese, una fractura que no se acompañe de hemorragia ni deformidad no se trata.

Un escáner es la única prueba que puede mostrarnos de verdad la gravedad de un traumatismo en la cabeza de un niño. Pero no es inocua y suele precisar que durmamos al niño, lo que no está exento de riesgos y dificulta que valoremos cómo evoluciona. Por lo que sólo se hacen cuando está justificado: Pérdida de conciencia, vómitos persistentes o alteración neurológica.

¿Qué se hace entonces en los casos leves?

  • Si hay erosión de la piel, pero no una herida abierta:
    • Se limpia con agua y jabón.
    • Secamos sin frotar.
    • Aplicamos un antiséptico.
    • Si hay bulto aplicamos frío o un antiinflamatorio tópico.
  • En caso de que no haya erosión de la piel, pero sí bulto:
    • Aplicar frío o un antiinflamatorio, por ejemplo en barra, sobre el bulto.
  • Cuando ni siquiera localizamos un bulto:
    • Pues no hacemos nada, a parte de agradecer a su ángel de la guarda que haya hecho tan bien su trabajo.

Por Jesús Garrido, Mi pediatra online

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