• Jugar y luego recoger
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Te contamos las claves para que entienda la importancia de ordenar sus juguetes.

Después de jugar, toca recoger. Tú lo tienes claro, pero ¿y tu peque? Si no es así, debes enseñarle que los juguetes no vuelven solos a su sitio por arte de magia, sino que tenemos que ser ordenados y devolverlos a su lugar de origen. Los niños suelen ser desordenados por naturaleza, así que no queremos engañarte, no será una tarea fácil, pero si te lo propones, lo conseguirás.

En realidad, a los más pequeños les va el desorden. O mejor dicho, tienen un concepto distinto al orden. Lo que sí que es cierto es que cuanto más desordenada está una habitación más a gusto se sienten. Verás que se lo pasa pipa sacando juguetes porque le encanta observar, investigar y tocar todo lo que hay en las cajas. Explorar el mundo que le rodea es su manera de aprender a entenderlo.

Pero los límites son buenos y en este caso, debes enseñarle que después de jugar, toca recoger. Te damos algunos consejos que quizás puedan venirte bien:

  1. El mejor momento para empezar a enseñarle a recoger es alrededor de los 2 años. Aunque no te desesperes, no será fácil ni automático porque como regla general recoger significa el final de una actividad que le gusta mucho. Poco a poco y buena letra. Con el tiempo, lo irá incorporando como una rutina más en su día a día.

 

  1. Si no lo hace o no lo hace bien, no le castigues a la primera de cambio. No esperes la perfección, es normal que se canse pronto y deje cosas por medio. Ten paciencia, aplicarle un castigo no ayudará. Y si no queda perfecto, tampoco lo hagas por él.
  1. No recojas tú por él. Esto no quiere decir que en ciertos momentos no puedas echarle una mano o enseñarle a hacerlo mejor, pero no es aconsejable que siempre recojas tú sus juguetes.
  1. Tú eres su modelo a seguir. Así que intenta predicar con el ejemplo. Si le dices constantemente que debe recoger sus cosas, pero ve que tú no lo haces con las tuyas, tampoco servirá de mucho. Al principio ayúdalo, aunque sin hacer tú todo el trabajo.
  1. Aplaudirlo cuando lo haga bien le motivará a seguir mejorando.

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