• La lucha contra los mosquitos en niños ¡y adultos!

Somos 4 en casa: papá, mamá, una niña de 3 años y medio y un bebé de 5 meses. Este año, el calor del verano ha llegado demasiado pronto y por sorpresa ¡y los mosquitos con él!

De las 4 personas que vivimos en casa, sólo este hombre ha entrado ya en lucha contra los mosquitos que no lo dejan vivir. Ya se ha aprovisionado de antimosquitos, aparatos difusores, matamoscas y Arnidol Pic, por si alguno se le escapa y nos ataca saltándose todas las barreras de protección. Por mi parte, aún no me he cruzado con el primero, ni en la casa ni en la  calle. Y observando la piel de mis criaturas, también parecen estar a salvo.

Hay muchas leyendas urbanas (y muy falsas) acerca de por qué pican los mosquitos. Este hombre se las cree todas y yo ninguna: que si es porque tiene mejor sangre, o es muy dulce, o las venas demasiado superficiales, o por algo que ha comido, o por ir vestido de amarillo limón. Sin embargo, al resto de la familia no nos sirven, así es que lo acompañamos en el sentimiento y en su lucha contra los mosquitos, pero lo hacemos mediante tácticas de defensa medianamente razonables. 

Tácticas de defensa de ‘Planeando ser padres’

Higiene corporal. No estoy llamando poco higiénico a mi marido (que es muy relimpio y está muy bien enseñado) pero dicen que los mosquitos acuden a la llamada del sudor. Y claro, como hombre que es, es el espécimen humano que suda más de nuestra familia. Por lo que una buena manera de tener alejados a los mosquitos es mantener el sudor a raya todo lo que se pueda. Que en verano es una tarea bien difícil, pero por suerte ¡es un consejo que apetece mucho seguir!

Ventilar la casa. Personalmente, me gusta vivir con la casa abierta de par en par en cualquier época del año. Pero a riesgo de que los vecinos me consideren la loca de las ventanas, en invierno debo cerrar a horas razonables, por el frío, y en verano, por las moscas, los mosquitos y el calor. Vivimos justo encima de un parque infantil, con sus columpios, sus gritos de niños, sus arbolitos de sombra y los bichos que vienen en el pack de los arbolitos.

Si no cierro las ventanas antes de mediodía, se me llena la casa de bichos voladores de lo más variopinto. El drama comienza de noche, cuando entre toda esa fauna este hombre cree ver un mosquito y ya no puede vivir hasta cazarlo. Da igual que sea noche cerrada y estemos todos acostados. Es capaz de levantarnos con sus idas y venidas y su danza zapatilla en mano para matar al mosquito. Así es que ventilo con moderación, a primera hora de la mañana y me estoy planteando seriamente instalar mosquiteras como los vecinos.

Ojo con el agua estancada. Esto ocurre en casa ¡y en los parques! En las fuentes, estanques, pululan una de mosquitos… A veces, son fáciles de ver en una nube turbia, pero otras veces pasan más desapercibidos. En zonas públicas no vamos a vaciar los reductos de agua estancada sin permiso del ayuntamiento, pero en casa, ojo a los barreños en estado de abandono, el cubo de la fregona, las piscinitas infantiles… Porque se acerca uno con ganas de refrescarse y puede salir comido a picaduras.

¿Tenéis otros trucos para sobrevivir a la lucha contra los mosquitos en casa? ¿Pican más a los niños o a los adultos?

Lucía Trabajo Rubio,  autora del blog Planeando ser padres

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