• Las crisis de lactancia, ¿cómo actuar?
  • Las crisis de lactancia, ¿cómo actuar?

No todas las madres las notan, pero a menudo acaban haciendo que muchas abandonen la lactancia materna.

La lactancia materna es maravillosa, pero no siempre es fácil de llevar. Existen las conocidas “crisis de lactancia” o “picos de crecimiento” que la complican de vez en cuando. Muchas madres tienen la sensación de no tener suficiente leche para satisfacer a sus bebés y acaban abandonando la lactancia materna exclusiva, sin saber que se trata de un problema pasajero y que tiene una solución: dar el pecho a demanda.

Esto ocurre porque el bebé crece y cada vez necesita más leche. Como tú producirás la leche que tu hijo necesita, requiere que él pida más para que tú a partir de entonces produzcas más, toda la que sea necesaria.

Cómo saber cuándo estás en plena crisis de lactancia

A lo largo de la lactancia pueden haber más crisis de lactancia. Una de las más conocida es la de los 3 meses, pero pueden haber más: cada vez que tu hijo necesite aumentar la producción puede suceder. Quizás no pase exactamente a los 3 meses, pero la notarás seguramente porque:

– Ya no tendrás los pecho tan llenos como antes entre tomas. Parecerán vacíos (aunque no lo estén) y blandos.

– Ya no mancharás la ropa ni el sujetador. El goteo suele disminuir.

– La bajada de leche del principio de cada toma ya no será tan evidente.

– El bebé con pocos minutos ya tendrá suficiente. Cosa que te hará pensar que no tiene bastante para saciarse, pero seguramente es porque es mayor y ha aprendido a mamar. Simplemente eso.

– Las deposiciones de tu hijo habrán disminuido.

– Ya no engorda tanto como el principio.

Puede que te pasen algunas de estas cosas, aunque no tienen porque ser todas. Es normal preocuparse y pensar que no tienes suficiente leche. Muchas madres en este momento empiezan a introducir biberones de leche artificial y acaban abandonando la lactancia materna exclusiva. Si quieres seguir con ella, existe una solución: ofrecer el pecho a demanda, no darle biberones y no obligarle a mamar. Pasarás unos días en los que te pedirá mucho pero en seguida se normalizará y todo volverá a ser como antes.

Si te has encontrado con algunos de estos problemas en la lactancia materna, quizás también te interese Lactancia materna, ¡no te rindas! y Mi bebé regurgita, ¿por qué?

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