• ¡Mamá, me pica mucho la cabeza!

¿Pasa el día rascándose el cuero cabelludo? Quizá tenga piojos, esos diminutos parásitos que tan mal rato han hecho pasar a millones de niños y a sus madres. ¿Sabes cómo prevenirlos? Y si ya es demasiado tarde, ¿te gustaría eliminarlos?

 

Tener piojos no significa solo que tus hijos sean víctimas de un incómodo picor. También pueden provocar inflamaciones en la piel, lesiones e infecciones, inflamación de los ganglios de la zona del cuello, irritabilidad, malestar y dolores de cabeza. Si tu hijo tiene estos síntomas, tendrás que emprender una ardua batalla. Por pasos:

Conoce a tu enemigo

Los piojos suelen ser frecuentes en los niños en edad escolar, sobre todo en aquellos que tienen entre tres y 11 años. Los pequeños acostumbran a contagiarse en la escuela. Y aunque las leyendas urbanas sobre los parásitos más habituales y temidos son muchas, aclaramos: ¡no vuelan, no saltan y no dependen de un entorno de poca higiene personal o escasa limpieza! De hecho, es al contrario: prefieren un cuero cabelludo limpio para sobrevivir y reproducirse. Tampoco se decantan por un cuero cabelludo infantil antes que por un adulto. ¿Cómo se transmiten entonces y por qué son los niños los principales afectados? La transmisión se produce por contacto cabeza con cabeza, y es en guarderías y colegios donde más intercambiamos sábanas, gorros, gorras, bufandas o gomas del pelo.

Detéctalo

La detección de los piojos es muy complicada por su diminuto tamaño. Lo mejor es que observes a tu hijo, y si tiene los síntomas que hemos descrito antes, te sientes a inspeccionar su cabeza con mucha paciencia. Que no te falte la luz para hacerlo, y si quieres, puedes poner en práctica este truco para localizarlos más fácilmente: mójale el pelo con crema suavizante y pásale un peine de púas bien juntas. ¡De esta forma los inmovilizarás!

¿Cómo evitar que tenga piojos?

El mejor remedio es la prevención, y para ponerla en práctica, aquí tienes algunos consejos:  

  • Revísale diariamente la cabeza. Péinale con la liendrera, el tradicional peine de púas para piojos. Así te resultará mucho más sencillo detectarlos.
  • Si tu hijo tiene el pelo corto, tendrá menos posibilidades de ser atacado. Si lo tiene largo, recógeselo y deja su nuca despejada. Normalmente, los piojos suelen acomodarse en esa zona o tras las orejas.
  • Utiliza vinagre templado o zumo de limón después de lavar el pelo de tu hijo. De esta forma, aumentarás la acidez del PH de la piel. A más acidez, menos piojos.
  • Explícale la importancia de no juntar las cabezas, que es una de las principales formas de transmisión.
  • Es muy importante que tu hijo tenga su propio cepillo, peine o toalla, tanto en casa como en el colegio. Así evitarás riesgos. 

¿Y si no he podido evitarlo y ya los tiene? ¿Cómo lucho contra ellos?

Sigue estas pautas y tu batalla contra los piojos tendrá final feliz:

  • Ármate de paciencia, la necesitarás. Tener piojos hará que tu hijo esté un poco avergonzado. Debes ser tú quien tiemple sus ánimos y le haga entender que es algo normal.
  • Avisa al colegio. De esta manera, los profesores podrán alertar a las demás madres de que sus hijos pueden ser contagiados y tomar las medidas de prevención necesarias.
  • Aplícale el tratamiento más adecuado. Pregunta en las herboristerías y farmacias y ellos te darán la solución más conveniente para tu hijo.
  • Utiliza la liendrera. Ten paciencia, porque si te dejas un huevo de piojo, se reproducirán y se iniciará de nuevo el proceso de infección.
  • Haz una revisión constante. No aflojes en tu búsqueda y conseguirás exterminar la plaga de su cabeza.
  • Lava con agua caliente las almohadas, cojines, sabanas y las fundas del sofá. No duermas con él y utilizad utensilios de limpieza personal distintos.

¿Tu hijo ha tenido piojos? ¿Y cómo acabaste con ellos?

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