• Protégelo del sol, también en invierno

Somos muy conscientes que tenemos que protegernos del sol en verano, pero ¿y qué pasa en invierno? Los rayos solares siguen siendo peligrosos y quizás a menudo no protegemos a nuestros niños correctamente.

La mayor parte del día que pasamos en el exterior estamos expuestos a los rayos del sol, directa o indirectamente. Los niños son especialmente vulnerables. Su piel es sensible y hay que protegerlos cada día, no sólo cuando van a la playa o la piscina. En verano, es muy evidente, pero en invierno también podrían experimentar quemaduras si no están bien protegidos

Ten en cuenta que al aire libre, los niños siempre deberían llevar crema solar. Ni las sombrillas, ni las sombras de los árboles ni incluso la de las nubes ofrecen protección suficiente ante los rayos solares. Filtran las radiaciones infrarrojas, aunque no, los rayos ultravioleta. Además, estos se pueden reflejar en el suelo y rebotar contra nosotros.

 

La protección solar más adecuada

Uno de los momentos estrella del día es cuando van al parque. Les encanta, se lo pasan pipa y se quedarían horas y horas jugando bajo los rayos del sol. Si te pareció interesante el artículo ¡Ojo en el parque!, toma nota: elige el nivel de protección solar que necesita tu pequeño, según su tipo de piel:

– Si su piel es muy clara, opta por aplicarle una protección muy alta, con factor solar de 50+.

– Si su piel es intermedia, es decir con una buena pigmentación, la protección adecuada puede estar entre 15 y 30.

Por lo que respecta a la textura, es cuestión de gustos. Los hay en forma de crema o gel / aerosol, que suelen ser más ligeras. Es mejor ponerles una loción infantil, ya que estará hecha para pieles sensibles. Aunque si no tienes otra, y en caso de necesidad, es mejor una de adultos que ninguna.

 

Algunas precauciones…

Cuando lo lleves al parque, además de ponerle la protección que necesite, ten en cuenta algunas consideraciones prácticas:

Aplícale la protección media hora antes a la exposición. Es importante que lo hagas en el rostro, brazos y piernas. Ah y no ¡te dejes las orejas!

– Lleva contigo siempre Arnidol sun, para aplicarle en la cara, escote y bracitos. ¡Su efecto es inmediato!

– Cada dos horas más o menos, vuelve a ponerle crema, a modo de recordatorio.

– No expongas a los peques al sol directamente en las horas de más calor: entre las 12 y las 17 horas aproximadamente.

– No estés muchas horas seguidas al sol con los niños. Y si hace mucho sol, ponles un gorro y unas gafas de sol.

– Ir de excursión a la montaña o al parque es lo mismo, a efectos prácticos, que ir a la playa. Actúa tú también igual en cuanto a las medidas de protección.

 

Beneficios también para los niños

Con cautela, el sol es beneficioso también para la piel de los niños. Aporta vitamina D, necesaria para asimilar correctamente el calcio y el fósforo. Si tomas las precauciones necesarias, no tienes porqué preocuparte.

Pero te preguntarás, ¿qué pasa con los bebés más pequeños? Por su piel extremadamente sensible, se recomienda no exponerlos directamente al sol antes de los seis meses de edad, ni en el parque ni en la piscina. Todavía no han desarrollado plenamente su capacidad para segregar melanina, el pigmento que la protege. Además, se queman y se deshidratan con relativa facilidad. A partir del medio año, podrás empezar a exponerlos al sol, aunque con moderación y, sobre todo, con la protección adecuada. Evita también las horas centrales del día.

Ir al parque debe ser una experiencia agradable tanto para ti como para él. Y ya sabes lo que dicen: ¡más vale prevenir que curar!

Si quieres saber más acerca del cuidado de la piel de tus hijos, quizás te interese: Protégelo de los insectos o Mamá, me pica mucho la cabeza.

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