Psicomotricidad: diferencias entre gruesa y fina

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En cuanto los niños comienzan a moverse empezamos a preocuparnos por la psicomotricidad. Es uno de los temas que surgirán, además, en la primera reunión de la escuela infantil si es que nuestro bebé acude a ella. Se suele contar a los padres y madres si se realizan ejercicios específicos para desarrollarla y se diferencia entre psicomotricidad fina y gruesa. ¿Sabes cuál es cada una?

Psicomotricidad

La psicomotricidad supone la interacción con el entorno y aúna el conocimiento, la emoción y el movimiento. ¿Sabías que el desarrollo psicomotriz del bebé comienza en la cabeza? Si tienes uno cerca, obsérvalo. Verás cómo te das cuenta de ello.

La primera parte del cuerpo sobre la que tiene control un bebé es su boca. Con ella se alimenta y tiene el control -siempre que prestemos atención a sus señales- del proceso. Es especialmente importante en el caso de la lactancia materna, ya que es la succión la que provoca la producción de la leche.

Tras la boca, comienza a controlar la cabeza, el cuello y así sucesivamente.

Psicomotricidad gruesa y fina

Podríamos decir que la psicomotricidad va de lo general a lo particular. Primero viene el desarrollo grueso y luego fino.

La psicomotricidad gruesa es la que implica al cerebro, el sistema nervioso y los grandes grupos musculares. Es decir, a la totalidad del cuerpo. Se ocupa de que podamos desplazarnos. Se dedica a las acciones grandes.

La psicomotricidad fina hace referencia a los movimientos pequeños. Implica labios, lengua, dedos, manos, muñecas, los dedos de los pies, los pies mismos… y requiere de mayor precisión. Se ocupa de las acciones pequeñas.

Algunos juegos para ejercitarlas

Si quieres ayudar a tu peque a desarrollar su psicomotricidad te damos algunas ideas que podrás poner en práctica. Son cosas sencillas, que seguro que disfruta haciendo. Además, aporta el plus de pasar tiempo juntos, lo que fortalece las relaciones. 🙂

Juegos para la psicomotricidad gruesa

Fortalecer la psicomotricidad gruesa es muy fácil, porque se ejercita a través de acciones muy cotidianas. ¿A tu peque le gusta echar carreras? ¡Fantástico! Es un genial ejercicio físico que, además, le ayudará en su desarrollo. Otra manera de hacerlo es salir a pasear. Puedes aprovechar para organizar una excursión y así incluir un puntito de aventura. Si, además, recogéis palos o piedras podréis hacer juguetes más adelante. Te proponemos una tercera forma, salvar obstáculos. Siempre teniendo en cuenta la edad y grado de desarrollo de tu hijo o hija, prepara un circuito que tenga que superar. Y si cree que no conseguirá hacerlo, échale un cable. 😉

Juegos para la psicomotricidad gruesa

Si quieres trabajar su psicomotricidad fina, habrás de ir a cosas más específicas, sin perder de vista la edad del peque.

Si tienes periódicos, revistas o folletos publicitarios para reciclar déjaselos. Con ellos podrá hacer tiras, trocitos o churros. No pierdas de vista el uso de la plastilina, con la que podrá amasar y moldear. O de los colores. Dibujar, o escribir si es un poco más mayorcito, también le ayudará con la psicomotricidad fina. Seguro que recuerdas el punzón de tus años de preescolar 😉 pues ahora es el momento de que lo use tu peque. Y déjale coger los cubiertos y que empiece a utilizarlos.

Como ves son cosas relativamente fáciles. Puede que lo más difícil sea encontrar el tiempo para hacerlas juntos.

2017-08-31T12:21:39+00:00septiembre 1st, 2017|Categorías: Lesiones y dolores musculares|Etiquetas: , , , |Comentarios desactivados en Psicomotricidad: diferencias entre gruesa y fina