• hijo abrazando a su padre
  • A ellos también les pasa: el síndrome postvacacional en niños

El mes de septiembre es un poco complicado, y no sólo por su famosa cuesta que ya la quisiera para sí el Tour de Francia. Los días comienzan a acortarse, los padres y madres tenemos más obligaciones y los peques ven acercarse el inicio de las clases. Todos podemos resentirnos de estos cambios. Si observas que tu peque tiene un comportamiento diferente al habitual, ponte en alerta. Puede ser un caso de síndrome postvacacional en niños.

La vuelta a la rutina

Volver a la rutina no es fácil. Los adultos lo sabemos. El verano y sus recuerdos bonitos están a la vuelta de la esquina. En el caso de los peques todo se complica un poco. Si ya han pasado por el cole pueden hacerse una idea de lo que les espera. Pero si se trata de su primera vez en un aula, o de un cambio de ciclo, se les puede hacer un poco más cuesta arriba.

Qué es el síndrome postvacacional en niños

Al igual que ocurre en los adultos, el síndrome postvacacional en niños no se considera una enfermedad. Es más bien un estado transitorio que se manifiesta como reacción para adaptarse a los cambios.

Partamos de la base de que cada persona tiene unas expectativas. No importa la edad que se tenga, es así. Los niños y niñas se mueven ante la incertidumbre de qué les deparará el nuevo curso. Por una parte, hay que retomar hábitos que durante más de tres meses han quedado en el olvido; volver a los horarios rígidos, propios de las obligaciones; y a cumplir las exigencias del nuevo curso, que no es poco.

Por otra parte, hay que hacerse de nuevo a la convivencia en el aula y a la figura del maestro. Son muchos cambios en muy poco tiempo, que requieren de tiempo para ser interiorizados.

Cómo se manifiesta el síndrome postvacacional en niños

Si te parece que hay un cambio de conducta inusual en tu hijo, mantente alerta. Algunos de los síntomas que pueden indicar un síndrome postvacacional son los siguientes:

  • Irritabilidad.

  • Falta de concentración.

  • Tristeza.

  • Dolor de cabeza.

  • Insomnio.

  • Molestias digestivas.

Qué podemos hacer los padres y madres

Padres y madres podemos ayudar a nuestros peques para encarar de mejor manera el inicio de curso. ¿Cómo? Los expertos aconsejan mantener una actitud optimista ante las novedades. Como haríamos con nuestros propios cambios, vaya. No presionarlos, sino acompañarlos en el camino, de manera empática y comprensiva. Además, podemos ir adaptando los horarios de forma paulatina para que no sea algo drástico.

El síndrome postvacacional normalmente remite a los pocos días. Si no ocurre así lo mejor es acudir al pediatra para que valore al peque. También es recomendable, ante cualquier escollo que pueda surgir en el cole, trabajar de manera conjunta con los maestros. Al fin y al cabo, son su referente en el aula.

POST RELACIONADOS

Más artículos
Más escapadas divertidas